Gordura:
¿lo suyo es apetito o adicción a la comida?
Experto explica cuándo el placer por la comida pasa
la delgada línea y se convierte en una adicción.
“Lo más ignorante que se puede decir es que la
gordura es un tema de comer o no comer”, Eduardo Bolaños, autoridad en cirugía
bariátrica.
El doctor en psicología Efrén Martínez, una de las
personas hispanoparlantes con mayor prestigio en tratamiento de adicciones y
autor de doce libros sobre el tema, explica a los lectores de El País cuándo el
placer por la comida pasa la delgada línea y se convierte en una adicción.
Para el experto, que fundó dos clínicas
especializadas en adicciones en Colombia y que acaba de publicar el libro ‘¿Por
qué estar mal si se puede estar bien?’, lo primero que hay que diferenciar es
el trastorno alimenticio de la adicción a la comida.
“En el primero, el trastorno alimenticio (bulimia,
anorexia), hay una preocupación excesiva por la figura, por el cuerpo, por el
peso. Mientras que para el adicto a la comida no importa el cuerpo tanto como
el deseo de saciarse de aquello que siente que lo satisface”, dice Martínez.
Por su etimología, la palabra adicto viene del
latín ‘addictus’, que quiere decir “adjudicado” y hace referencia a los
esclavos subastados después de una guerra en los tiempos del Imperio Romano.
Por eso Martínez dice: “Si algo controla tu vida es adicción; si te esclaviza,
es adicción”.
Ahora bien, las adicciones tienen disparadores
diferentes: según Martínez, el estrés y la ansiedad disparan el consumo en los
adictos al alcohol; el aburrimiento, a los adictos a las compras; mientras que
la cocaína les proporciona a los adictos 35 minutos de experiencias de grandeza
y euforia.
“Cada caso es distinto, por eso hay que ir a las
raíces a través de una terapia bien dirigida”, dice, y aclara que no existen
adicciones saludables, “ni siquiera la adicción al trabajo, al ejercicio o a
los libros, porque si eres adicto a los libros entonces querrías leer mientras
manejas, te estrellarías y morirías. Lo que hay que buscar es buenas pasiones
que nos atraigan, pero sin empujarnos como lo hacen las adicciones”.
Recomienda también, para casos de ansiedad que
terminen en atracones de comida, iniciarse en la práctica del yoga (que aparte
enseña hábitos saludables de alimentación) y buscar en la espiritualidad
herramientas que enriquezcan la gama de recursos emocionales de las cuales
asirse para no naufragar en casos de depresión o crisis existencial.
Lo ideal para el manejo integral de la obesidad es
complementar todas las intervenciones médicas y quirúrgicas, con un
acompañamiento desde el punto de vista psicológico. No somos solo cuerpo o solo
mente, sino un complejo equilibrio al que hay que retornar.
Los mitos de la gordura
A propósito de la columna
de Alejandra Azcárate, donde hace afirmaciones temerarias sobre la gordura, consultamos con Ruby
Castellanos, nutricionista de la Secretaría de Salud del Municipio. Ella
responde desde el punto de vista científico, las primeras cuatro preguntas. La
última la resuelve la psicóloga Vilma Rengifo, del CMI.
“Su gordura no es cuestión de tiroides sino de
mueloides”. ¿La tiroides ‘hace’ gordo a alguien?
Las alteraciones de tiroides sí inciden en el peso.
El hipotiroidismo hace el metabolismo más lento y predispone el organismo a la
obesidad y/o al sobrepeso.
“Es mejor ser flaca que gorda”. ¿Existe
alguna desventaja en la baja de peso o en una talla demasiado baja?
Se busca que cada organismo tenga los índices de
masa muscular, grasa y peso adecuados a su necesidad, pero no todas las
personas tienen que pesar y medir igual.
“Dejen de pensar que son de huesos
grandes, que retienen líquido...”. ¿La contextura ósea es distinta?
Hay personas de huesos delgados y personas de
huesos anchos, la genética sí tiene una composición de talla y peso, esa es la
diversidad de la naturaleza.
“Una bandeja paisa al desayuno no es una
posibilidad absurda... sino una realidad semanal”.
Hay platos de nuestra cultura sobrecargados de
calorías y grasas, pero no es cuestión de satanizarlos sino de organizar una
dieta balanceada y sin excesos.
“Las gordas tienen una vida sexual
envidiable porque se entregan al hacer el amor, podría ser su última vez”.
La sexualidad en casos de obesidad no debe
tratarse a la ligera porque, para algunas mujeres, es un factor adicional
generador de estrés y de aislamiento emocional.


